El contenido generado por IA dejó de ser una novedad y ya es parte del paisaje digital. El estudio «How Much Is an AI Token Worth?» analizó una gran muestra pública de textos de la web. Encontró que en agosto de 2026 el 31,1 % estaba escrito por inteligencia artificial. En junio de 2024 esa proporción era del 10 %.
El contenido generado por IA dejó de ser una novedad y ya es parte del paisaje digital. Según un estudio sobre los textos publicados en la web en agosto de 2026, que difundió el newsletter The Neuron, el 31 % lo escribió una IA. En junio de 2024 esa proporción era del 10 %.
En dos años, la cifra se triplicó. Este cambio afecta cómo las empresas comunican, cómo las encuentran sus clientes y cómo se diferencian de la competencia.
Un crecimiento que ya se nota
El dato no aparece solo. Un análisis de Pew Research Center sobre casi 490.000 páginas web encontró algo parecido. Más de un tercio de las páginas publicadas desde la llegada de ChatGPT, a fines de 2022, tiene señales claras de escritura con IA.
Además, el fenómeno no es parejo. Los sitios comerciales (.com) usan IA mucho más que los educativos o los gubernamentales. En otras palabras, el terreno donde compiten las marcas es justamente el más saturado.
El estudio también detectó cambios en la forma de escribir. Desde 2023 aumentaron las palabras y estructuras típicas de estos modelos. Por eso muchos textos empiezan a sonar parecidos entre sí.
El riesgo: marcas que suenan igual
La IA es una herramienta muy útil. Ayuda a ahorrar tiempo, ordenar ideas y producir más rápido. Sin embargo, cuando muchas empresas la usan de la misma manera, el resultado se vuelve homogéneo.
Para una PyME, esto tiene consecuencias concretas:
- Menos diferenciación: si tu descripción de producto se parece a la de todos, el cliente no encuentra motivos para elegirte.
- Menos confianza: los consumidores aprenden a reconocer los textos genéricos y desconfían.
- Más errores: la IA puede inventar o mezclar datos si no tiene una fuente clara de la cual partir.
El problema no es usar IA. El problema es usarla sin información propia de calidad.
Cuando todos pueden generar contenido, el dato vale más
La IA puede producir textos, imágenes y descripciones en segundos. Pero hay algo que no puede reemplazar: la información real que existe detrás de un producto o una empresa.
Qué producto es, quién lo comercializa, qué características tiene, qué ingredientes contiene o en qué presentación se vende son datos que deberían mantenerse claros y consistentes en todos los canales.
Cuando esa información está desordenada o cambia entre una tienda online, un marketplace y una ficha de producto, aumenta la posibilidad de errores. Y en un entorno donde cada vez más sistemas utilizan IA para buscar, resumir y recomendar información, esas diferencias adquieren todavía más importancia.
Identificar bien también ayuda a ordenar la información
En los productos, contar con una identificación única es parte de ese orden.
Estándares como el GTIN de GS1 permiten distinguir un producto de otro y utilizar una misma referencia en diferentes sistemas, comercios y canales de venta.
No significa que el código garantice por sí mismo que toda la información publicada sea correcta. Pero sí aporta una base común para evitar confusiones entre productos y organizar mejor los datos que circulan alrededor de ellos.
En un mundo donde generar contenido es cada vez más fácil, la calidad del dato que está detrás empieza a convertirse en una diferencia real.
Qué puede hacer una empresa hoy
La oportunidad no pasa por dejar de utilizar inteligencia artificial, sino por usarla mejor.
- Revisar la información de los productos: nombres, tamaños, ingredientes y características deberían coincidir en todos los canales.
- Trabajar sobre fuentes propias: la IA puede ayudar a redactar, pero debería partir de información real y actualizada.
- Identificar correctamente cada producto: una referencia única ayuda a mantener el orden cuando aumenta la cantidad de canales y sistemas.
- Aportar algo propio: experiencias, conocimiento, casos y puntos de vista son mucho más difíciles de replicar que un texto genérico.
Cuando producir contenido deja de ser la ventaja
Durante años, publicar más contenido podía ayudar a una marca a ganar visibilidad. La inteligencia artificial está cambiando esa lógica porque ahora producir grandes cantidades de texto es mucho más sencillo.
La diferencia empieza a estar en otro lugar: tener algo propio que decir y datos confiables que lo respalden.
La IA puede ayudar a contar una historia. Pero cuanto más contenido automático existe, más valor tienen la información original, la experiencia real y los datos que permiten saber exactamente de qué producto o empresa estamos hablando.
GS1 Argentina.
