Argentina y Chile reactivan su integración minera: una oportunidad para acelerar inversiones y exportaciones


La minería vuelve a ocupar un lugar central en la relación entre Argentina y Chile. Ambos países reactivaron un acuerdo para facilitar proyectos ubicados a ambos lados de la Cordillera, con el objetivo de destrabar inversiones, aprovechar infraestructura compartida y acelerar el desarrollo del cobre argentino.

Argentina y Chile buscan darle nuevo impulso a la minería de frontera.

Los gobiernos retomaron el Tratado de Integración y Complementación Minera, firmado en 1997, para facilitar el desarrollo de proyectos ubicados entre San Juan y la región chilena de Atacama. La iniciativa había tenido pocos avances durante años, pero volvió a cobrar fuerza en los últimos meses.


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¿Qué cambia con este acuerdo?

La principal ventaja es que los proyectos argentinos cercanos a la Cordillera podrían aprovechar parte de la infraestructura minera de Chile.

Esto incluye, por ejemplo, acceso a puertos del Pacífico, servicios especializados y recursos ya disponibles del lado chileno.

Para las empresas, esto puede significar rutas de exportación más cortas, menores costos y una puesta en marcha más rápida de nuevos proyectos.

Más de US$20.000 millones en juego

Según el Ministerio de Minería de Chile, esta nueva etapa de integración podría ayudar a movilizar más de US$20.700 millones en inversiones y sumar unas 540.000 toneladas anuales de producción de cobre.

Durante la última reunión bilateral también se aprobaron protocolos de operación para proyectos como Vicuña, NexoAndino y Filo Sur, cuyos depósitos se extienden a ambos lados de la frontera.

Además, proyectos como Los Azules y El Pachón siguen de cerca este marco por su ubicación y potencial de desarrollo.

El cobre vuelve al centro de la escena argentina

Argentina no produce cobre desde el cierre de Bajo de la Alumbrera en 2018. Sin embargo, hoy cuenta con una cartera de proyectos que podría cambiar ese escenario.

Según analistas citados por Reuters, el país podría ubicarse entre los diez principales productores de cobre del mundo hacia 2030. Junto con Chile, podría conformar un polo estratégico para un mineral cada vez más importante en redes eléctricas, energías renovables, vehículos eléctricos y otras tecnologías vinculadas con la transición energética.

Una oportunidad que también alcanza a proveedores

El desarrollo de nuevos proyectos mineros no impacta solamente en las grandes compañías.

Más actividad puede generar demanda de transporte, logística, mantenimiento, tecnología, insumos, servicios profesionales e infraestructura.

Para las PyMEs que trabajan alrededor de la cadena minera, seguir estos proyectos permite anticipar dónde pueden aparecer nuevas necesidades y oportunidades comerciales.

La integración entre Argentina y Chile apunta justamente a reducir algunas de las barreras que históricamente hicieron más complejos estos desarrollos.

Una minería más conectada entre ambos países

La reactivación del acuerdo todavía no tiene un plazo definido para su implementación completa. Sin embargo, marca una señal clara: ambos países buscan aprovechar mejor la infraestructura disponible y acelerar proyectos que, por su ubicación, necesitan trabajar de manera integrada.

Para Argentina, la oportunidad va más allá de extraer cobre. También implica conectar nuevos proyectos con puertos, proveedores y servicios, y desarrollar una cadena de valor capaz de acompañar una industria que puede ganar mucho más peso en los próximos años.

Fuente: Reuters

Gs1 Argentina.

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